lunes, 20 de octubre de 2008

LA PERCEPCIÓN ÉTNICA A TRAVÉS DE HOLLIWOOD

La percepción étnica en Holliwood es constante. La sociedad americana se caracteriza a simple vista por ser una de las sociedades más multirraciales que han existido nunca: europeos, afroamericanos, judíos, árabes, paquistaníes, indios, latinoamericanos, chinos… y una lista interminable de culturas “conviven” en un país donde la inmigración es la base de su fundación y crecimiento como todos sabemos.

Sin embargo, la convivencia entre razas y culturas es conflictiva, cargada de prejuicios y diferenciaciones sociales derivadas de la raza o el origen de los individuos. No es una sociedad homogénea que acepta su multiculturalidad sino que intenta negarla a toda costa, sin darse cuenta de que la lucha es contra sí mismos.

“Crash” es el encuentro fortuito en momentos clave de las vidas de personas que, aparentemente, no tienen nada que ver la una con la otra e incluso pertenecen a grupos sociales rechazados entre sí. Sin embargo, en la película, como en la vida, todos dependen de todos.

Así, vemos como el componente racial es a la vez el punto de separación y de unión entre el fiscal del distrito y su mujer, clasista y déspota con su empleada de origen hispano; una familia persa cuya tienda será víctima de constantes robos y actos de violencia racista; un humilde pero honrado cerrajero de origen hispano y su hija que se verá involucrada en un desafortunado accidente con una arma; un policía afroamericano cuyo hermano está desaparecido; dos ladrones de coches también de origen afroamericano; un exitoso director de televisión; un policía racista rechazado por su joven e idealista compañero; un matrimonio chino y una misteriosa furgoneta cargada de inmigrantes tailandeses traídos para las mafias migratorias. Once historias aparentemente inconexas pero unidas por un mismo hilo que las une a la vida de manera irrevocable.

A pesar de sentirse tan diferentes entre ellos y rechazarse los unos a los otros, la película confirma que, en última instancia, nuestras vidas están entrelazadas, se repelen y se unen constantemente para acabar dependiendo los unos de los otros. Desde la altiva mujer del fiscal que se da cuenta de que su única y verdadera amiga, la que está con ella cuando más lo necesita, es la empleada hispana a la que tanto rechazaba y afirmaba detestar, hasta el policía racista que rescatará a la mujer del director de cine afroamericano después de que en su primer encuentro, fortuito como todo en esta película, se aprovechara de su condición de policía para abusar de ella. Todos sin excepción se necesitan para sobrevivir.


La lección moral de esta película no es otra que la ruptura de los prejuicios que nos hacen creer superiores a los demás, autosuficientes y poderosos. Desde el más alto en la escala social hasta el más simple empleado, todos formamos parte de una sociedad que debe complementarse para su buen funcionamiento. Negar el hecho que nos necesitamos, negar nuestra igualdad como ciudadanos con los mismos derechos es negar nuestra existencia.

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