sábado, 1 de noviembre de 2008

THE AD WARS

Según el diario The New York Times, los candidatos a la presidencia de Estados Unidos llevan gastados más de 400 millones de dólares desde el 3 de abril hasta el 27 de octubre de 2008 para emitir un total de 320 anuncios, según las estadisticas recopiladas por el Equipo de Análisis Mediático de la Campaña.
La división de las cifras corresponde a 119 millones de dólares a cargo de Mc Cain y 207 a cargo de Obama. Cifras que de ningún modo pueden pasar desapercibidas.
Entre los vídeos de los spots que ha colgado el diario estadounidense, me llaman especialmente la atención los de John McCain, varios de ellos en español y todos centrados en el ataque directo y abierto a Obama. Sus argumentos para el voto no son otros que impedir que Obama se haga con el poder, avisar a los ciudadanos de la amenaza de “Obama y los liberales del congreso, un riesgo para nuestras familias”, según sentencia uno de los spots de la campaña de McCain.
Mientras tanto, el principal vídeo que aparece en pantalla es el del sueño americano de Obama. “El sueño americano está fracasando. La clase media está estancada. Simplemente, no podemos permitir más lo mismo. Necesitamos una nueva reacción, ahora. Listos para el cambio”, dice Obama en el spot.
La cobertura que hace The New York Times de la guerra de los anuncios es insinuadora aunque no acaba de decantarse hacia un lado determinado de la balanza. El diario es justo al mostrar públicamente las cifras de los gastos en publicidad, que en el caso de Obama son bastante más elevadas ( cerca de 90 millones más que McCain). Ciertamente, los gastos y la campaña publicitaria de Obama ha sido altamente criticada por los medios, por su excesividad. Sin embargo, el diario se limita a poner los datos sobre la mesa, ofreciendo datos claros y poniendo al abasto de los ciudadanos todos los vídeos de ambos candidatos.
La crítica a los excesos cometidos en las campañas publicitarias de estas elecciones vendrán por otro lado, como el artículo de Sarah Wheaton donde se analizan los riesgos de la nueva tendencia a personalizar los anuncios gracias a las innovaciones tecnológicas. El artículo se refiere al vídeo de MoveOn.org donde se recorre al temor a la humillación de los jóvenes para conquistar el voto joven de Obama. Así, se aprovechan de las innovaciones tecnológicas para difundir por la red un vídeo donde se simula el día después de las elecciones donde McCain ha ganado por un solo voto, el de la persona que recibe el mensaje con el vídeo. El nombre de esta persona aparece en el vídeo constantemente en el titular de un periódico, en el facebook, en pintadas en la pared, etc. Y se la acusa de perdedora y culpable del fracaso de Obama. Toda una coacción social que lleva a la periodista a plantearse como serán las futuras elecciones de 2012 cuando estas tecnologías de la personalización están todavía más desarrolladas. La periodista Sarah Wheaton incluye un link a un vídeo personalizado para ella misma, donde su nombre parece en todos los lugares mencionados como la culpable del triunfo de McCain.

El titular del artículo “using the blame game to get out the vote”, el uso del juego de la culpa para conseguir el voto, es un juego realmente poco limpio. Mi planteamiento es, hasta que punto somos capaces de usar el poder de coacción de las imágenes para conseguir nuestros propósitos? Realmente me lleva a plantearme cuáles son las finalidades y los usos en última instancia de las tecnologías: un mayor control sobre la sociedad? Seguramente sí.

links:
http://thecaucus.blogs.nytimes.com/2008/10/30/using-the-blame-game-to-get-out-the-vote/

http://elections.nytimes.com/2008/president/advertising/index.html

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