martes, 11 de noviembre de 2008

El triunfo de Obama, la pérdida de poder político del sur

El N.Y Times publica a día de hoy un artículo donde pone sobre la mesa, sin embudos ni tapujos, la nueva situación de la política nacional norte/sur de Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, el triunfo de Barack Obama representa la pérdida de fuerza de los conservadores estados sureños, gracias a los cuales los anteriores candidatos republicanos habían conseguido ganar las elecciones.

Según el rotativo de N.Y, “ Lo que sí que puede haber acabado el día de las elecciones es la centralidad del Sur en la política nacional. El voto tan entregado al Senador John McCain en contra de Obama – dándole incluso más apoyo que al Presidente Bush en algunas zonas – ciudadanos desde Texas a Carlonia del Sur y Kentucky podrían haber marginalizado su región en un futuro, según dicen los expertos”. Ciertamente, el apoyo aferrado a McCain recae en el temor a un presidente con un nombre y una raza diferente.

No se trata más que de una cuestión racial y el diario más influyente del país no duda en expresarlo abiertamente. El tradicional racismo de los estados sureños, antiguos estados de plantaciones de esclavos de raza negra, pervive en los hogares de la población blanca de estados como Kentucky, Alabama, Arkansas, Louisiana o Mississippi. Según informa The New York Times, McCain contaba con el voto de 9 de cada 10 blancos del estado de Alabama. Una cifra realmente importante teniendo en cuenta que los principales votantes de estos países son ciudadanos blancos.

El voto de la comunidad negra de los estados sureños poco cuenta si consideramos las grandes dificultades que deben afrontar para ejercer su derecho a voto. La comunidad negra continúa por tanto teniendo un papel marginal en las elecciones, hecho que incrementa si cabe su falta de influencia en la política nacional.

Sin embargo, a pesar de las dificultades de la comunidad afroamericana para ejercer su voto, a pesar del temor de los sureños a un presidente negro, la fórmula de Obama ha resultado la ganadora. Esto tan sólo es posible, tal como expresa el periodista Adam Nossiter, si consideramos que el sur se está volviendo cada vez menos importante. Ha pasado de ser el centro a ocupar un papel secundario en la política nacional.


El artículo aporta motivos razonables para explicar este cambio de rumbo en la política del país más influyente del mundo: la ruptura del voto unido del bloque del sur, la disminución de la pobreza y un mayor grado de formación de la población. Sin embargo, no debemos negar el hecho que nada de esto habría sido posible si las circunstancias económicas del país hubiesen sido otras.


Es cierto que estamos ante un hecho histórico – por primera vez en la historia el sur no vota al ganador de las elecciones – que ha sido posible gracias a esta evolución social de los estados de la costa atlántica, pero no debemos descuidar el hecho que la quiebra del sistema financiero y el desgaste de la política Bush han contribuido altamente para decantar la balanza a favor de Obama.


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