jueves, 6 de noviembre de 2008

LA NOCHE AMERICANA


El sueño americano se hace realidad. Por fin lleva el ansiado cambio que América estaba esperando. Después de dos años de una dura campanya electoral, Barack Obama se ha proclamado presidente electo de los Estados Unidos de América.

Desde España, como europeos, a más de 6 horas de diferencia, la noche del sueño americano se convirtió en la mañana de la esperanza. Al despertarnos, la noticia inundaba las pantallas de los informativos de todas las cadenas: Obama, nuevo presidente de los EEUU.

Ya de madrugada todo hacia pensar que Obama resultaría ganador. Los resultados en la costa este le dieron una ventaja decisiva frente a McCain y el triunfo en Pensilvania y Ohio fueron más que cruciales por los altos votos que representan ambos estados (21 y 20 respectivamente). Por otro lado, también se proclamó ganador en Florida, Iowa y Nuevo México, estados a los que debemos sumar los de la costa del Pacífico. Así pues, Obama se hizo no sólo con los estados donde ganó John Kerry en el 2004, sino que consiguió triunfar en estados sureños tradicionalmente republicanos.

El mapa político del país ha cambiado considerablemente. El azul demócrata ha conseguido unos resultados históricos desde los años 60. El éxito de Obama en estados como Colorado, Indiana, Nevada y Virginia, donde Bush había ganado en las elecciones anteriores, representa un cambio considerable en la mentalidad del país.

Según las encuestas, son varios los factores que han influido claramente en el éxito de Obama, pero sobresalen principalmente los económicos, la necesidad de dar un cambio de rumbo a la dirección del país para superar la crisis financiera que está afectando a todo el mundo.

Analizando los estados donde finalmente triunfó el partido demócrata, me pregunto e intento analizar el vínculo que pueda unirles a Obama. Según las encuestas, el senador demócrata se ha hecho con el voto de los latinoamericanos, la comunidad afroamericana y más del 60% del voto asiático. Por otro lado, me resulta curioso pensar como un candidato con un discurso tan formal, alguien “universitario”, con un bagaje cultural y intelectual tan amplio, ha conseguido llegar a las clases más populares y con menos estudios, según manifiestan las encuestas. Si alguien se había atrevido a tildarle de pedante “universitario de Harvard”, ahora queda demostrado que su discurso unificador y apaciguador llega más allá que una simple apariencia o prejuicio.

Me resulta inevitable detenerme también en el fuerte apoyo que ha recibido de la comunidad judía que alcanza el 77%, muy por encima de la comunidad católica con un 53%. Sin embargo, parece que la prensa no se ha detenido a analizar este hecho que se centra en el gran apoyo que ha recibido de la comunidad católica.

Lo que si es incuestionable es que los nuevos votantes, personas que no habían votado anteriormente y que ahora se han motivado ante la necesidad de cambio han ayudado al triunfo de Obama. Ellos, junto a los jóvenes, son las nuevas promesas para el cambio de la sociedad americana que parece más motivada que nunca para enfrentarse a una nueva y mejor dirección del país.

El triunfo de Obama ha sido muy amplio, tanto en sufragio popular como en los votos electorales que se asignan en función del peso demográfico de cada estado. Ningún otro presidente demócrata desde Jonson en 1964 había conseguido un respaldo tan amplio.

Sin embargo, la figura del nuevo presidente electo Barack Obama representa mucho más que el triunfo del partido demócrata. Representa un triunfo compartido por toda una nación, donde ganadores y perdedores se sienten satisfechos de formar parte de una sociedad que avanza hacia el futuro, que supera barreras del pasado y que lucha con ganas para . Las claves: la unidad y la sinceridad de un candidato con espíritu joven y la calma y madurez necesarias para tirar adelante un país donde los aires de grandeza y las ansias de poder son el peor peligro; la voluntad verdadera, el convencimiento de poder aportar un cambio real para el país.

El discurso de victoria de Obama fue un discurso apaciguador, que llamaba a la unidad del país y desprendía un sentimiento de orgullo de sus ciudadanos, votantes o no votantes, compañeros o contrincantes. El nuevo presidente de los EEUU quiso transmitir un mensaje de lucha por todo un país, por toda una sociedad que debería luchar unida para superar los retos que les plantea el futuro.





Nadie puede cuestionar el carácter histórico de la elección de Obama como 44ª presidente de los estados unidos, pero la prudencia me obliga a negarme a aceptar que el sueño americano haya llegado ya a su final feliz. Sin lugar a dudas, vienen tiempos duros, las presiones que caerán sobre el nuevo Presidente no serán fáciles y los obstáculos, allá donde los haya, deberán superarse uno a uno, paso a paso, como en la historia de cualquier país.

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